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El alto el fuego necesita un plan de fondo
28 Jun 2002
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Mariano Aguirre, director del Centro de Investigación para la Paz (CIP) en Madrid, argumenta que sin un plan concreto en el horizonte ni la sociedad palestina ni la israelí van a creer en un alto el fuego, y sin las dos sociedades no hay paz posible.En abril el primer ministro israelí Ariel Sharon dió una respuesta negativa al pedido del secretario de estado estadounidense Colin Powell que retirara las tropas de las ciudades ocupadas de Palestina. Su decisión fue coherente con la intención de la ofensiva: destruir la infraestructura de un posible estado palestino, desmembrar la cúpula de poder que rodea al presidente palestino Yaser Arafat, y asesinar a los posibles políticos de la generación más jóven, que podrían reemplazar a este último. La eliminación de las redes terroristas palestinas es, pese a que el gobierno de Israel lo sitúa en primer plano, un objetivo relativo, ya que Sharon sabe que los atentados suicidas no solo proseguirán sino que se van a incentivar con su ofensiva militar.El secretario de Estado Powell está intentado que Israel frene los ataques porque Sharon ha cruzado una línea peligrosa que podría afectar seriamente las relaciones de ese país con el mundo árabe, con Europa y con los mismos Estados Unidos en el futuro próximo. De hecho, el gobierno israelí no solamente ha roto con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) sino que en pocas semanas ha rechazado el plan de paz de Arabia Saudí, ha logrado radicalizar la posición siempre cautelosa de la Unión Europea (UE) al negarse a recibir Javier Solana --encargado de la política exterior y de seguridad de Bruselas -- ha conseguido que el Parlamento Europeo apruebe una resolución no vinculante para revisar el acuerdo preferente de exportación con Israel y que el gobierno alemán revise su política de venta de armas a este país. A la vez, medios periodísticos como el New York Times critican la política de Sharon que consideran ofensiva para Washington.El problema de Estados Unidos y de la Unión Europea es que mientras no pasen de una propuesta excesivamente inmediata a una diplomacia que aborde lo esencial no habrá salida a esta crisis. El proceso de Oslo se basó en ir paso a paso sin dar por hecho el resultado o los resultados finales en cuestiones como la creación de un estado palestino, el regreso de los 4 millones de refugiados, el status de Jerusalén y qué hacer con los colonos israelís en tierra palestina. Fue un fracaso.La violencia palestina ejercida por grupos radicales críticos de Arafat no podrá ser controlada por la ANP mientras no se le ofrezca una plan político y económico nítido que pueda mostrar a la sociedad palestina. O sea, mientras no pueda decir: "Tenemos un Estado, somos independientes, tenemos ayuda internacional e inversiones y una fuerza multinacional de la ONU garantiza en los primeros 20 años que no seremos invadidos ni destruídos. Podrán volver unos refugiados y otros serán indemnizados. En un plazo pactado se irán los colonos israelís de nuestras tierras y se les indeminazará. Jerusalén será una ciudad internacional; la parte Este será la capital de nuestro Estado; la parte Oeste la del Estado de Israel. A cambio de todo tenemos que garantizar la seguridad de Israel y el apoyo del resto de los Estados árabes al proyecto". Israel también necesita la certeza de la seguridad, y esa fuerza internacional que estará durante dos décadas, con disminución progresiva a medida que la situación se estabilice, será la principal garantía. Habrá una colaboración entre ambos Estados para controlar el terrorismo, asumiendo que la violencia de grupos armados no acabará en un plazo medio y que habrá que convivir con ella.Arafat puede negociar un acuerdo en esta línea antes de morir. Sharon no lo hará. Pero si Estados Unidos y la Unión Europea comienzan a presionar con la suspensión de acuerdos comerciales, de las ventas de armas, y, a la vez, a promocionar las bases de un acuerdo que garantice la seguridad y la paz, entonces quizá la sociedad israelí cambiará a su actual Primer Ministro por otro que esté dispuesto a un pacto.Todo esto necesita mucho dinero, pero la UE ya ha invertido mucho y podría invertir más si es viable. A la vez, Estados Unidos gasta enormes cantidades en ayudas militares a Arabia Saudita, Turquía, Egipto y otros países. Canalizar fondos para la paz en Oriente Medio es una inversión inteligente y necesaria.Sin un plan concreto en el horizonte ni la sociedad palestina ni la israelí van a creer en un alto el fuego. Y sin las dos sociedades no hay paz posible, porque una apoyará más terrorismo contra Israel y la otra legitimará nuevas invasionesde ciudades palestinas.

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